Qué-es-un-a-deriva-narquic-a

teresa williams os da la bienvenida

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escrito x Teresa Williams 40

1. La deriva anarquica es una propuesta práctica de recomprensión de la vida más allá de la cárcel-sistema-mundo. Solo desde el reconocernos en la vulgaridad de nuestras vidas-cuerpo es posible identificar como se constituyen las altas paredes móviles -muchas veces invisibles- del poder espectacularizado. El individuo es un 0, mas no en el sentido profesado por el estalinismo, si no como relación asimétrica de intesidades condensadas, de fuerzas que se debaten en un campo de lucha por la supremacía hegemónica del orden caracterizado en este cuerpo finito, clasificable, microprocesable: modelo para armar según los órdenes en disputa que están más allá, y que sin embargo presionan con fuerza, hacen doler las vísceras, masturban, mueven los dedos pulgar e índice para jalar el gatillo en nombre de la Patria, de Dios, del hijo de yuta de turno. Sean el trabajo, el arte o las disciplinas del conocimiento como cosificación de las experiencias creativas para volverlas productivas en términos de mercancía, de cadáver maquillado.

El mito del individuo-cuerpo, del humano, hace invisible las relaciones que lo constituyen más allá. Esto no implica que debamos resituar un debate dentro-fuera, mundo interior contra mundo exterior. El individuo es una marioneta, como lo ha sido la masa, o cualquier campo de luchas que se mantenga silenciado y excluido por los órdenes de constricción. Sin embargo la derivanaquica se propone actuar sobre el primero, recomunitarizarlo fuera de ese Nosotros que dice el enemigo, para recuper las vidas, hacerlas contraproductivas y contrahegemónicas

2. La derivanarquica no es más que un neologismo estúpido para darle nombre a las propuestas relativas a la destrucción de cuerpo-individualizado y la resignificación de la vida práctica a procesos desclasificatorio. Pero, aún así se vuelve inevitable utilizarlo, ya que permite un primer paso fuera del sentido común que impera como modelo de relaciones y ordenamiento sobre las infinitas posibilidades, encauzándolas y dotándolas de nombre. Dándole una palabra a cada cosa difusa para hacer que de éstas aparezca el sistema-mundo como realidad objetiva, como verdad, como motivo; y sobre este, el individuo-humano dándole sentido. Sea en su versión antropocéntrica moderna, sea como cuerpo desintegrado en la posmodernidad, siempre como eje que legitima cualquier poder.

Al final, como un truco mágico, más allá de la fantasmagoria tal como lo demostró Marx -muy a pesar de muchos quienes lo leen desde la vereda bolchevique o aspirante a dirigente-, el poder se sostiene sobre la capacidad de ejercerlo: efectivamente los obreros mueven la maquinaria capitalista, sin embargo no es hasta que tomen cuenta en esto, en su vida cotidiana, rompiendo con la lógica de integración, disciplinamiento y control que supone el régimen del trabajo asalariado, que lo recupera para sí. El burgués se apropia de la ganancia porque ejerce su poder, sus capacidades y posibilidades históricas objetivas en un mundo OBJETIVO (objetivado), no por los modelos matemáticos que sostienen la economía, ni por la moral. Debemos hacer, pero fuera de los márgenes, entendidos estos como sistematizaciones que se instalan como determinaciones esenciales, naturales.

La derivanaquica fomenta el escape sin retorno a partir de la destrucción de los modelos, de las formas, de las palabras, de las posibilidades finitas. Implica el reconcernos más allá del mundo objetivo, mirándonos al espejo de la realidad hegemónicamente imperante, y no tanto hacernos los desconocidos y partir desde la nada, si no averiguar como esa corbata, nariz quebrada, ombligo, conocimiento de latín, porro de marihuana, etc, llegaron ahí. Como podría entenderse desde una propuesta queer, por ejemplo, no solo decir que la heterosexualidad no es natural, si no que agregar que la homosexualidad tampoco.

3. El enemigo tiene nombre y apellido. En sus diferentes niveles y desde diversas dimensiones. Las imágenes del espectáculo lo han mostrado de diversas maneras, como nazi o terrorista fanático islámico en su versión democrática, como disidente, comunista o judía, como mapuche, como maricón, como mujer que levanta la mano a su marido golpeador, como el hijo punk de tu vecina, como ateo, como cristiano revolucionario, en otras versiones. Sin embargo, al aprender de nuestras vidas, reconocemos quienes conforman los obstáculos para el no-desarrollo de nuestras posibilidades infinitas.

La violencia es inevitable. La anarquía no es la máxima expresión del orden, si no el momento en que la lacra se vuelve contra su propia vida plasmada como cotidianeidad producida hegemónicamente, en series más o menos personalizadas. La anarquía puede ser el paso, poliforme y diverso, hacia el encontrarnos fuera de la máquina de procesar títeres. Ese -nos puede variar, implicar nuevos procesos. ¿Qué querías?¿Jesús?

La derivanarquica implica su propia autodestrucción para dar paso a que las reconstrucción no individualizadas despliegen sus propias estrategias de asalto al mundo, y recuperen la tierra, las brisas que golpean el rostro, que no necesitan llamarse así. Aprender, ser un ignorante, volver sobre las mismos malos hábitos. Hacerse un CsO. Finalmente desaparecer.

4. ALGUNAS IDEAS: Parte por darte cuenta que toda la mierda compleja, los términos, etc, que acabas de leer, son solo palabras que hubiese preferido compartir cara a cara, oler, mirar y tocarnos. Este blog es un ejercicio para recopilar análisis, rescatar historias y desmembrar experiencias. No sufras.

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